Por: Steffani de León.
"Es momento de empezar a tomar conciencia, es momento de abrir los ojos y darnos cuenta del daño tan grande que le estamos haciendo a nuestro ambiente".
Me gusta sentarme junto a mi padre y abuelo y escuchar sus
aventuras de niños. Cuando jugaban en los bosques, perseguían ardillas y
conejos o cuando se escapaban con sus amigos a los ríos para disfrutar de un refrescante
baño y que sin sentir el tiempo les entraba la noche.
Pero, ¿qué pasa ahora?, hemos acabado con nuestros bosques negándonos
a nosotros mismos un aire más puro y sano. Acabando a la vez con nuestra fauna.
Donde queda el lema que todos decimos cuando nos están enseñando a cuidar el
ambiente “cada vez que se corta un árbol debemos de sembrar diez”. Todos lo
repetimos, pero ¿cuántos lo cumplimos?
Es triste el que nuestros niños y jóvenes no puedan disfrutar de
aquellos lugares que nuestros padres tuvieron la oportunidad de ver y disfrutar.
Que no puedan ir a un río para disfrutar de un baño y luego comer a la orilla
de él, sin que un pedazo de plástico pase cerca o que restos de comida se
prendan en nuestros cuerpos.